En 2016, se inicia el trabajo de implementación de huertos en el hospital. El objetivo era retomar y fortalecer experiencias anteriores de horticultura desarrolladas en la institución, como la labor del Dr. Villanueva para articular el trabajo agrícola con los procesos de rehabilitación en el Pabellón 9.
Todo comenzó en el Pabellón 9 y Psiquiatría Forense, hasta concentrar las labores en un terreno abandonado detrás del Pabellón 4. Con el apoyo del Voluntariado, del Sr. Fernández y los pacientes, se empezó a limpiar la tierra para ver nacer «El Huertito¨.
Al inicio el espacio estaba lleno de desmonte y malezas, a excepción de un pequeño platanal donde trabajaba el licenciado Vílchez junto a los pacientes del pabellón 4. Poco a poco se fue ganando terreno para el huerto.
Para los pacientes fue una experiencia inédita. Significó la oportunidad de salir y habitar un espacio diferente al de su pabellón por un tiempo definido, realizar actividades con la tierra, sentarse al aire libre y compartir alimentos.
Las tareas de recuperación y limpieza eran extenuantes bajo el calor del verano. Voluntarios y pacientes terminaban confundidos descansando en el suelo, en algunas oportunidades el personal de seguridad solía acercarse a preguntar dónde estaba el enfermero o de qué pabellón eran.
Luego, se construyó la maloca con plantas de maracuyá y maderas recicladas; un refugio necesario para descansar y continuar con las actividades, que después se convirtió en nuestro punto de encuentro para conversar y compartir.
El huerto comenzó a crecer con plantas aromáticas y medicinales como menta, hierba luisa y boldo, luego se sumaron las hortalizas y una donación de 50 plantines de ají por parte de la Universidad Nacional Agraria La Molina. Este fue el punto de partida.
El año 2017 se funda la Asociación Cultural Zona Marginal, desde donde se promueve acciones complementarias para el bienestar y la inclusión de los pacientes a través del arte y la naturaleza.

